¿Cómo surgió el Trap argentino?
Las plazas fueron el primer escenario. Ahí muchos de ellos se juntaban a tirar rimas e improvisar en peleas épicas que cada vez reunían más adeptos. El freestyle se transformó en la cuna del trap argentino, que nació como subgénero del rap hace un par de décadas, ya que de las 'peleas callejeras' varios MC (maestros de ceremonias, es decir, aquel que muestra sus habilidades con el micrófono en mano) pasaron a mezclar y componer en sus casas con lo que tenían a mano y luego a los estudios de grabación, aunque siempre alejados de los grandes sellos.
En cambio, se aferraron a plataformas como YouTube y Spotify para dar a conocer su material, producciones y colaboraciones. Fue así como Khea (Ivo Serue) superó los 460 millones de reproducciones con su primer gran éxito 'Loca' y la rosarina Nicki Nicole debutó online hace menos de un año con 'Wapo Traketero', que ya cuenta con más de 42 millones de views. Paulo Londra ostenta 740 millones de reproducciones con su hit 'Adán y Eva'.
Otros pasaron a competir ante multitudes en algunos de los eventos más convocantes del género como la Red Bull Batalla de Gallos, tanto nacional como internacional, o la liga anual Freestyle Master Series (FMS). Ahí fueron surgiendo nombres históricos como Dtoke y Frescolate o la estrella del momento, Valentín Oliva, más conocido como Wos, quien todos los meses acumula millones de oyentes por streaming y por estos días ganó más visibilidad internacional porque Lio Messi compartió un video de una tarde de mate en cuarentena escuchando a Wos, en sus stories de Instagram.
Estos artistas y su estilo urbano calaron hondo en las generaciones más jóvenes, en particular en los centennials por la forma en la que se expresan, su estilo y un vocabulario propio. Las empresas identificaron que el trap, hip hop y freestyle podían ser las puertas de entrada para esta generación que, definen, suele ser reticente a los patrocinios marcarios fríos. Los trappers locales también fueron construyendo su espacio en un gris entre no identificarse directamente con las marcas, pero a la vez generar algunas acciones desde estas plataformas. En sus canciones más de una vez puede colarse algún gran nombre, ya sea una etiqueta de indumentaria de lujo como una automotriz de alta gama e incluso una reconocida heladería del interior.
WOS - CANGURO
“No tiene sentido para una marca que no tiene nada que ver en su forma de ser que auspicie estos movimientos musicales con la idea de 'comprar' a un público que no va a poder comprar”. Hay un lugar más natural para aquellas que están más cerca de la cultura en el día a día, en cambio hay otras que aparecen como extranjeros que hablan otro idioma y el camino para ser relevantes ahí será más largo y costoso, explica Constanza Demuru, managing director de la agencia de comunicación Rapp. Y ejemplifica: “Si una marca de ropa saca una colección urbana puede crear un espacio natural para vincularse, pero otras tienen que forzarlo un poco.

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